1.7.11

Otra botella al mar



Es tan posible como tu certeza de que no iba a leer tu mail
que vos no leas lo que yo posteo hoy en mi blog.

Es tan posible esto como aquello porque nunca tuviste noción
de la mitad de la persona que fui y soy tan claramente.

Porque todo tu mail giró en torno a tu ego narcicista
tan cierto como que nunca registraste que había siquiera otra voluntad del otro lado.

Simplemente te encanta regodearte en el hecho de sentirte h de p,
como el personaje de L'Étranger de Albert Camus
(que by the way no, nunca leí y no sé de esas cosas tanto como creés y te encanta y así presuponés.)

Y de hecho no me esfumé, simplemente acá estoy, en mis espacios cotidianos

pero nunca elegiste formar parte de ellos.

En este mail llenaste un espacio que nunca ocupé,
creaste una imagen mía con tus propias palabras.

Y lo hiciste a la medida de lo que creías que éramos.

(Está bien, no es ningún drama, yo lo hice también.
Y probablemente más que vos.)

Porque ahora que estoy lejos, todo se empieza a ver más claro:
donde nunca hubo comunicación, no puede haberla ahora

donde nunca hubo registro,
sólo hubo idealización.

donde no hubo caridad,
no habrá compasión ahora,

y que te condenes por tus acciones
no quita la condena de las mías.

¿Qué sabías, que pensaba yo de vos,
a la luz de las velas,
si sabía que mentías
o te mentía yo misma?
¿Si te dejaba hacer
para obtener lo que quería
o desconfiaba sistemáticamente de vos
pero ya no me importaba?

¿Si nunca te dije a la cara todo lo que pensaba cruelmente sobre tu persona
o lo callé a propósito para seguirte viendo?

Si así como sentís que me usaste
yo no te usé aún más...

Tu bello narciso te hace pensar que es imposible
ser más guacho de lo que fuiste conmigo,
que probablemente fui tu víctima
y por eso me pedís perdón.

Yo te digo, hoy a la distancia,
que la falsa modestia puede manipular también,
que mi humildad dolorida manejaba tu culpa.

Que eso que me "hiciste" me lo quería hacer yo a mí,
que yo busqué esa actitud en vos oscura
porque era lo que andaba deseando.

Y con la excusa del maltrato ajeno
logré mis propios y oscuros objetivos.
Porque yo también te usé,
y sobreviví mis propias historias duras gracias a esa "leve incorrección".

Así que no te eches toda la culpa,
no hay persona que no busque sus propios condenadores,
y el sufrimiento que cree merecer.

Y tu pequeño gran egotismo no te deja ver
que yo no te busqué desde mi luz (que sin embargo conociste.)
sino desde mi oscuridad
y eso es lo único que nos conectó
mal que te pese.

Pero uno puede elegir
conectarse con otra cosa
no desear más el maltrato
respetar más su persona
querer cortar esos lazos
Eso hace que no te vea
ni la mitad de malo de lo que te ves vos

Y probablemente tu mail
te resuene más a vos que a mí
porque sólo habla de Vos.


Suerte.




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2 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuántos y cuántas infelices pululan por las calles buscando víctimas o victimarios, según sea lo que necesiten... Deberían entender que el juego entretiene un rato pero aburre cuando se hace eterno.

Silvia dijo...

Muchos hacen de ese su estilo de vida... porque no desean otra cosa.