12.11.11

Hoy me conecté con el concepto de la abundancia.
Lo que abunda.

Y leí una frase que decía:
"Vos sos el cosmos"

Y me sentí abundante, derrochona.

Sentí que la naturaleza es así,
nos hace vastos y equilibrados por momentos
y llenos de hormonas y felices por el otro.

Capaces de gozar, de mostrar, de admirar...
de disfrutar el sol, de las estrellas....

Hay tantos regalos en los días de calor, en la vida diaria...

Este es mi primer verano SOLA.

Sin novios, sin padres en MI casa,
sin problemas.

Eligiendo.

Y no es como el año pasado, que Sentía la soledad,
me dolía como un puñal pensarme sola,
me lastimaba la ausencia...

Este año quiero leer
mirar el techo
caminar
ver mil películas
disfrutar a mis amigos
sentir las vacaciones en la cara

Vacaciones del alma,
armar planes con playas
quintas y pueblitos

¿y qué importa si no tengo nada para decir?
¿a quién le importa?

Quizá cada vez tenga menos para decirle a los que me rodean.
Porque ¡ya lo saben todo!
Saben que los amo. (Parafraseando a Pedro.)
Y lo único que importa es estar.

A veces cuando conozco a una persona nueva,
no sé bien cómo ser quién soy,
porque a veces soy en el silencio.
Escuchando y siendo fiel.

Si siento la necesidad de hablar es porque algo me hace ruido
o me resulta muy gracioso.

Lo gracioso me hace hablar.
El resto, no.

6 comentarios:

Carz dijo...

Ché, Silvita

hasta parece un buen final para un mal comienzo.
Querer explicar(se) en negrita, cursiva, mayúsculas, comillas, etc. Te dolió. Y te sigue doliendo. Y será así hasta que no uses ni grandilocuencias, ni mayúsculas, ni subversivas marcas de epitafio.
O, como me gustaría en mi caso, ya no sea más ese runrún que pudre las mañanas, esa colina que tapa el sol en los atardeceres, ese magno silencio que restringe el grito que quisiéramos dar, pero nos asusta.

O todo lo contrario indiferentemente.
O todo lo certero burdamente zafio.

En fin, un brindis en pasado.

Silvia R dijo...

O en mi caso, no el magno silencio que restringe el grito, sino el magno silencio de lo pequeño.
No hay mayor felicidad que ser pequeño en un cuerpo grande, aunque no se pueda compartir...
Y si me duele lo lloro.
Si no me duele lo canto.
Libremente a solas,
descubro una verdad que ya no aterra.
Y mi única verdad es el sol,
la colina sólo me recuerda mi tamaño.

Odysseus dijo...

Hace bastente tiempo un amigo me dijo: "no hace falta estar hablando todo el día de algo, podemos estar en silencio porque somos amigos".

No llenamos de palabras para llenar espacios que no hace falta llenar, que ya están llenos y no sabemos apreciar.

Por eso el silencio también es abundancia porque nos ayuda a contemplar y admirar lo que nos rodea (uniendo el principio del post con el final).
Y así nuestra soledad es una soledad habitada (por Alguien, así con mayúsculas). Es la soledad que tiene sentido y que no lastima. Es uan soledad buena, que se puede vivir aún rodeado de gente, y en esta ciudad que se abarrota cada vez más y más.


Cordialmente,
Odysseus.


Pd. Uno de estos días con tiempo busco un texto sobre la soledad habitada, lo tengo que desempolvar de algún archivo... reclamámelo que me voy a olvidar si te suena interesante...

Lucas dijo...

Good for you! ;)

·Lost Mind· dijo...

bella manera de pensar... sigue así.

Silvia R dijo...

Gracias!!!

:)